La realidad cambia cuando te conviertes en madre

La realidad cambia cuando te conviertes en madre

Todas las madres lo hemos sentido alguna vez… ésa presión en nuestra mente cuando estamos agotadas, cansadas o cuando la realidad no es cómo nos imaginábamos antes de ser madres. Las mamás sienten gran presión por y para ser perfectas, pero todas sabemos que eso no es posible… por mucho que nos esforcemos. Sin darnos cuentas las madres sentimos presión por culpa de ésta sociedad que tiene expectativas poco realistas hacia nosotras.

Ser madre es difícil, ser madre trabajadora lo es también… pero ésta sociedad además de ser madres, trabajadoras, amas de casa, buenas esposas, buenas amigas, buenas hijas, buenas ciudadanas… también nos obligan a estar perfectas y siempre con una sonrisa en la cara. Si no, algo está mal en nosotras. Pero la realidad es que no hay nada malo en nosotras y menos cuando somos madres luchadoras, de las que no tenemos tiempo ni de mirarnos en el espejo, pero que lo sacamos de dónde haga falta. Las madres también somos humanas y por eso quiero compartir algunos momentos depresión que seguramente has vivido siendo madre…

Estar en ‘modo zombie’ casi todo el día -y la noche-

Sí, despertarse cada dos horas durante la noche o no poder dormir bien nunca más -al menos no dormir todo lo que quisiéramos-, nos hace estar en ‘modo zombie’ el resto de nuestras vidas. El cansancio parece que forma parte de nosotras, nuestras ojeras ya no se tapan tan fácilmente y bueno… seguimos con una sonrisa en el rostro. Pero sí, debemos admitir que despertarnos a las dos de la mañana a cambiar un pañal, a quitar sábanas porque se han hecho pipí o porque las pesadillas ya llegaron a nuestras vidas no es agradable, aunque lo hagamos con gusto.

Odias a todas las madres que tienen un buen físico

Sí, odias a todas las madres que tienen un buen físico o tiempo para cuidarse. No me refiero a odiar en el sentido estricto de la palabra, pero sí te ayudará a darte cuenta de si debes -o no debes- cambiar algo de tu vida. Si te das cuenta que otra madre te da envidia porque tiene tiempo para poder disfrutar del deporte o de otros momentos, será porque tú también debes hacerlo. De un modo u otro, pero si quieres, puedes.

Prioridades madre

Un día perfecto no es cómo cuando estabas sin hijos

Un día perfecto antes de ser madre puede que significase ir a la playa, salir de marcha con las amigas, ir a la montaña a hacer senderismo… Pero ahora, que sabes qué es estar cansada y que te falte tiempo para relajarte, un día perfecto puede significar: estar todo el día sin hacer nada, ir a un spa para relajarte al máximo, salir con las amigas a tomar algo ‘de tranquis’, ir a la playa mientras la canguro está dos horas con tus hijos… La vida cambia y la perspectiva de día perfecto también.

La realidad cambia cuando te conviertes en madre

Es cierto que la realidad cambia cuando te conviertes en madre, ya nada es lo mismo y tus prioridades también son diferentes. Te das cuenta que tus necesidades pasan a segundo plano y que la vida de repente, se vuelve totalmente maravillosa. Descubres qué es amar incondicionalmente a otro ser humano y cómo el amor que dicen que es infinito, realmente existe… y no es hacia una pareja, es hacia tus hijos.

Quizá no tengas el mejor cuerpo, ni tengas tiempo para salir todo lo que te gustaría, quizá tampoco tengas todo el dinero que quisieras para tener las cosas que te gustan… Pero te das cuenta de que las cosas que realmente valen no se compran con dinero y que las experiencias que realmente marcan tu vida no se crean en las playas del Caribe. El amor de tus hijos puede con todo eso.

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