La muerte silenciosa: El ahogamiento infantil

No pierdas a tus hijos de vista: los niños se ahogan en silencio

Ahogamiento infantil

Con la llegada del verano muchos padres planifican ir con los niños al mar o la piscina. Se trata de uno de los planes que más disfrutan los pequeños durante la temporada veraniega, pero también es uno de los más peligrosos. Basta perder de vista a un niño dos minutos para que pueda morir ahogado. De hecho, se estima que el ahogamiento es una de las tres primeras causas de muerte en los niños menores de 14 años, sobre todo en el período estival, cuando la cifra de menores de seis años ahogados se triplica.

Lo peor es que, en muchos casos, los padres no se percatan de que el niño se está ahogando, por lo que cuando se dan cuenta es demasiado tarde. Lo que sucede es que, contrario a lo que solemos pensar, los pequeños no avisan cuando se están ahogando sino que caen en picado hasta el fondo de forma rápida y silenciosa.

¿Por qué los niños se ahogan sin avisar?

Como media, un ahogamiento dura entre uno y dos minutos. Durante ese tiempo el niño emprende una lucha por intentar respirar y mantenerse a flote, pero en muchos casos no lo consigue debido a que sus movimientos son aún muy desorganizados y su coordinación todavía no se ha desarrollado del todo.

En un caso así, sus reflejos son los que toman el control de la situación, instándolo a mover las rodillas, su punto de impulso y flexión, para intentar salir a la superficie. Se trata de un movimiento involuntario de supervivencia que se pone en marcha nada más el niño empieza a ahogarse y que no llama mucho la atención ya que suele confundirse con su instinto natural para mantenerse a flote en una situación normal.

Los niños se ahogan sin avisar

De hecho, prácticamente ningún niño que se está ahogando pide ayuda o hace movimientos bruscos y agitados que puedan llamar la atención. En la mayoría de los casos, el pequeño intenta subir a la superficie por sus propios medios. De ahí, que al ahogamiento infantil se le conozca con el sobrenombre de la muerte silenciosa.

¿Cómo prevenir que un niño muera ahogado?

La prevención es la mejor forma de evitar que un niño se ahogue. Por eso, la Organización Mundial de la Salud sugiere a los padres no perder de vista a sus hijos cuando están en el mar, una piscina o incluso en la bañera de casa. Cualquier distracción puede ser fatal, de hecho, se estima que alrededor del 30% de los niños que han muerto ahogados no contaban en el momento del accidente con la supervisión de sus padres. No obstante, también existen otras medidas a las que los padres pueden recurrir para reducir el riesgo de que sus hijos se ahoguen.

  • Asegúrate que tu hijo se encuentra en un lugar seguro. Si está en la playa, supervisa que se mantenga cerca de la orilla, donde pueda tocar fondo fácilmente. Si se encuentra en una piscina, es aconsejable que no salga del área destinada a los niños.
  • Respeta las señales de advertencia en la playa. Si estas indican algún peligro, será mejor que no dejes bañarse al niño ya que incluso cerca de la orilla el riesgo de morir ahogado es bastante elevado.
  • Enseña a tu hijo a nadar cuanto antes, pues se ha demostrado que saber nadar reduce a la mitad el riesgo de morir ahogado. También puedes explicarle algunas medidas de seguridad en el agua y alertarle sobre la práctica de juegos peligrosos como la ahogadilla.
  • Ponle flotadores o chalecos salvavidas homologados, sobre todo a los niños más pequeños. Sin embargo, no te fíes. Los sistemas de seguridad en el agua no deben sustituir la vigilancia de los adultos.

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