Una madre siempre es una madre y ella con Síndrome de Down, también lo es

Madre con Síndrome de Down

La naturaleza permite que las mujeres sintamos qué es el amor verdadero, el más puro y profundo que existe cuando nos convertimos en madre. Está claro que ese privilegio solo está para las mujeres que se convierten en madres. Valientes luchadoras que entregan su corazón a otro ser para toda la vida… a sus hijos.

El amor de madre no conoce especies ni condiciones, y ella, con Síndrome de Down también fue madre y conoció qué es el amor puro e incondicional. Nadie pensaba que fuese capaz de cuidar de su hija, y después de 30 años y ya con su hija adulta, ha dado una lección a todos.

Izabel Rodríguez

Isabel Rodríguez de 66 años tiene Síndrome de Down. Su hija se llama Cristina María da Silva y se ha graduado, por lo que podemos asumir que su madre, la apoyó en todo lo que hizo falta en su infancia para que se desarrollase de la mejor manera posible. Porque si Izabel es experta en algo, es en dar amor de forma incondicional a su hija.

El padre de Cristina se llama José Ribeiro y tiene 78 años, él también está feliz de que su hija se haya graduado. Los padres de Cristina no pudieron acabar los estudios superiores por lo que el hecho de que su hija lo haya conseguido es muy importante para ellos porque saben lo que es para la vida.

Era y es capaz de cuidar a su hija

Izabel solo tiene los estudios básicos, pero para ella lo más importante en su vida ha sido demostrar a familiares y amigos que era perfectamente capaz de cuidar a su hija. Muchos dudaron de ella.

Lo curioso es que nadie en su familia sabía que tenía Síndrome de Down, creció en un hogar humilde en un pueblo rural y era la menor de 19 hermanos. Le descubrieron que tenía esta condición cuando Isabel tenía nada menos que 35 años… Su familia pensaba que simplemente estaba “en la luna” todo el tiempo, nunca pensaron que pudiese tener una alteración genética de este tipo hasta que un médico se lo confirmó.

Para demostrar que podía cuidar de su hija fue una madre muy cuidadosa, dejó de “estar en la luna” y se dedicó en cuerpo y alma al cuidado de su pequeña. Su hija Cristina dice textualmente las siguiente frase:

“Siempre que me ensuciaba, corría a limpiarme. Aunque estuviese en el barro jugando con otros niños, siempre estaba limpia”.

Después de 30 años, toda su familia y amigos tienen que dejar de lado los pensamientos negativos que tenían sobre ella, porque está claro que sí ha sido capaz de ser buena madre… ¡y ahí está su hija Cristina para demostrarlo!

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