Sangrado de implantación en el embarazo: ¿Qué es y cómo identificarlo?

Sangrado de implantación

Tres de cada diez mujeres sufre sangrado de implantación durante las primeras semanas de embarazo. Básicamente, se trata de un sangrado leve que se presenta entre 10 y 14 días después de la concepción y ocurre como consecuencia de la implantación del óvulo fecundado en la pared uterina. En algunos casos ese sangrado puede confundirse con el período menstrual, pero a veces es tan ligero que incluso puede pasar desapercibido. Te explicamos por qué ocurre este sangrado, cómo identificarlo y qué debes hacer si se produce.

¿Por qué ocurre el sangrado de implantación?

La implantación embrionaria es el proceso mediante el cual el embrión se implanta en el endometrio. Todo comienza tras la fecundación, cuando el embrión empieza a desplazarse desde las trompas de Falopio hacia el útero. Al llegar al útero, se adhiere al tejido endometrial, la pared interna que recubre el útero, lo que le permitirá absorber del cuerpo de la madre los nutrientes para su adecuado desarrollo. Esto ocurre alrededor del séptimo día tras la fecundación, aunque no será hasta cerca del día catorce que habrá anidado.

Al tratarse el endometrio de un tejido muy vascularizado, preparado precisamente para “alimentar” al embrión, existe la probabilidad de que al producirse la implantación se rompan algunos vasos, provocando la pérdida de sangre conocida como sangrado de implantación. Se trata de un fenómeno completamente natural que además, favorece la unión del embrión a la futura placenta gracias a la formación de nuevos vasos sanguíneos que se desarrollan para ocupar el lugar de los que se han roto.

5 claves para identificar el sangrado de implantación: ¿Cómo diferenciarlo del período menstrual?

A menudo muchas mujeres confunden el sangrado de implantación con la regla. Sin embargo, si bien es cierto que muchas veces puede coincidir con la fecha del período menstrual y dar pie a equivocaciones, en realidad este sangrado presenta características que le distinguen con facilidad de la regla.

1. Intensidad

En la mayoría de los casos, la intensidad del sangrado de implantación suele ser muy leve. Habitualmente, se trata tan solo de unas pocas manchas, aunque en ocasiones puede presentarse de manera más intensa, en forma de sangrado ligero similar al que aparece al inicio de la regla. No es habitual que se presente un sangrado abundante, en cuyo caso se recomienda acudir al médico, sobre todo si se acompaña de otros síntomas.

2. Duración

La duración del sangrado de implantación tiende a variar bastante de una mujer a otra. En muchas ocasiones, el sangrado dura solo unas horas, en cuyo caso suele tratarse de solo unas manchas o un sangrado muy ligero que desaparece rápidamente. Sin embargo, lo más habitual es que este sangrado leve se mantenga entre uno y tres días.

3. Frecuencia

La frecuencia del sangrado de implantación es muy variable. En la mayoría de los casos lo más habitual es que el sangrado se presente de manera intermitente, lo que permite distinguirlo con facilidad del período menstrual. Aunque puede ocurrir de manera esporádica en algunas mujeres, este tipo de sangrado no suele presentarse de manera constante.

4. Color

El color es una de las características más identificativas del sangrado de implantación que permiten distinguirlo del período menstrual habitual. Por lo general, este sangrado presenta una coloración muy intensa, con un color rojo oscuro llegando casi a marrón. Esto se debe a que la sangre debe recorrer un largo camino desde el endometrio hasta la vagina, durante el cual pierde viveza el color. De ahí, que no suela ser un sangrado brillante.

5. Densidad

El sangrado de implantación suele tener una densidad mucho más ligera que la sangre del período menstrual. Esto debido a que procede directamente de vasos sanguíneos mientras que el sangrado del período menstrual también incluye restos del epitelio del endometrio, lo que le otorga una mayor densidad y hace frecuente la aparición de coágulos que en el sangrado de implantación no suele ser común.

Sangrado de implantación duele

Otros síntomas asociados al sangrado de implantación

En ocasiones, el sangrado de implantación se presenta solo, pero en muchos casos se hace acompañar de otros síntomas, habitualmente asociados al embarazo. Entre los síntomas más habituales se encuentran:

  • Cólicos. Los cólicos de implantación no son más que una molestia de carácter leve e intermitente que afecta sobre todo la zona bajo vientre, similar a las molestias que se presentan en el período menstrual. Tiene lugar durante el proceso de implantación del embrión en el útero y usualmente, se mantiene unos dos días.
  • Espasmos abdominales. Son consecuencia de los cambios que experimenta el cuerpo, y sobre todo el útero, durante el proceso de implantación. Básicamente, se trata de una especie de contracción de los músculos del abdomen, seguida de calambres, que se presentan de manera esporádica durante la implantación del embrión.
  • Náuseas. Se trata de uno de los síntomas más habituales durante la implantación embrionaria. Suele aparecer poco después del sangrado, aunque en ocasiones puede presentarse al mismo tiempo. Aunque puede aparecer sin ningún detonante, lo más habitual es que se exacerbe ante la presencia de determinados olores fuertes.

A menudo también pueden presentarse molestias estomacales, como estreñimiento o diarreas, que se relacionan con los cambios hormonales y físicos que empiezan a tener lugar en el cuerpo de la mujer.

¿Es peligroso el sangrado de implantación? Qué debo hacer si se produce

El sangrado de implantación es un proceso completamente natural que no representa un riesgo para el embarazo. Hasta el momento, no existe evidencia que lo relacione con un mayor riesgo de aborto u otras complicaciones durante la gestación, de manera que una vez finalice el sangrado, el embarazo debería continuar su desarrollo natural. En la mayoría de los casos, no se suele requerir ningún tipo de atención adicional ya que el sangrado desaparece por sí solo al cabo de dos o tres días.

Sin embargo, tanto si quieres cerciorarte de que se trata de un sangrado de implantación como si quieres informarte mejor sobre las pautas a seguir mientras dure, podrás consultar a tu ginecólogo, quien podrá explicarte detalladamente qué hacer ante tus síntomas. Asimismo, si presentas un sangrado muy abundante y continuado o si se acompaña de coágulos de sangre, deberías visitar al ginecólogo para cerciorarte de que la implantación ha ocurrido con éxito y que no existe ningún problema que afecte la gestación.

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