Petequias en los niños

Todo lo que debes saber sobre esas manchas rojas en la piel

Petequias en niños

Las petequias son un trastorno habitual entre los niños. En la mayoría de los casos se trata de un síntoma de una alteración transitoria y desaparece por sí solo con el paso de los días sin necesidad de tratamiento. Sin embargo, en ocasiones puede deberse a una enfermedad más seria y, en estos casos, es necesario acudir a un especialista para tratar la causa lo antes posible. A continuación, te explicamos en qué consiste este trastorno, cuáles son sus principales características y todo lo que debes tener en cuenta ante su aparición.

¿Qué son las petequias?

Las petequias no son más que manchas rojas, del color de la sangre, que aparecen en la piel. Por lo general, tienen una apariencia puntiforme, es decir, que forman una especie de punta, y su tamaño puede variar desde unos pocos milímetros hasta, excepcionalmente, unos pocos centímetros. En la mayoría de los casos tienden a aparecer en la piel y, aunque son visibles, a veces pueden pasar desapercibidas si son muy pequeñas. En ocasiones, también pueden aparecer en las membranas mucosas, es decir, en el revestimiento interior que cubre algunos órganos o cavidades como la nariz o la boca.

¿Cómo distinguir las petequias en la piel?

Un aspecto importante a tener en cuenta es que no todas las manchas rojas en la piel son petequias. Existen otras alteraciones como el sarpullido, la dermatitis atópica o la alergia que también provocan lesiones similares sin llegar a ser petequias. Más allá de su apariencia estética, existen otros factores que puedes considerar al intentar descubrir qué le pasa a tu hijo/a.

Para aprender a distinguirlas, ten en cuenta que, por lo general, las petequias aparecen de manera brusca y repentina, es decir, que pueden reproducirse en solo cuestión de horas en la zona del rostro, el pecho, el abdomen, los brazos, glúteos o pies. Además, a diferencia de otras alteraciones de la piel no causan picor y cuando se presionan con suavidad, no se vuelven blancas como ocurre por ejemplo con el sarpullido. ¿Otros detalles a tener en cuenta?

  • Tienen un color rojo oscuro o violeta
  • Son planas, pero ligeramente puntiagudas
  • No suelen generar dolor, picazón ni malestar

Las principales causas tras las petequias

A grosso modo, las petequias aparecen debido a un pequeño e insignificante “escape” de sangre que procede de un capilar o vaso sanguíneo bajo la dermis. Estos capilares o vasos sanguíneos son los encargados de irrigar el tejido de la piel y llevar los nutrientes a todo el cuerpo desde las arterias y venas principales. Para cumplir esta función, tienden a ser muy finos para poder adentrarse con facilidad entre los tejidos, por eso, suelen ser propensos a romperse con facilidad. Sin embargo, esas rupturas y la consecuente ínfima salida de sangre suelen estar relacionadas con otros factores, como:

Esfuerzo prolongado

Las petequias de esfuerzo son las que aparecen como consecuencia de una tos persistente o vómitos reiterados. En estos casos, dado que el esfuerzo tiene lugar principalmente en el rostro, las petequias suelen aparecer alrededor de los ojos o la boca, aunque en ocasiones pueden extenderse al resto de la cara o el cuello. Eso sí, no suelen representar ningún problema y desaparecen por sí solas en pocos días.

Ingesta de medicamentos

Existen algunos medicamentos como la penicilina, la quinina, fenitoína o el valproato de sodio que pueden provocar petequias en la piel. Esto debido a que alteran el flujo sanguíneo. Sin embargo, una vez suspendido el fármaco, las petequias suelen desaparecer por sí solas en el curso de unos pocos días sin necesidad de utilizar un tratamiento específico.

Trastornos infecciosos

Las petequias también pueden aparecer como consecuencia de infecciones fúngicas, vitales y bacterianas. De hecho, es un síntoma habitual en los casos de endocarditis, escarlatina, mononucleosis, amigdalitis estreptocócica o infección por citomegalovirus, rotavirus, adenovirus o rinovirus. En estos casos, es conveniente mantenerse atento a la evolución de los síntomas, aunque por lo general, una vez que se trata la infección, las petequias suelen desaparecer por sí solas.

Otras enfermedades

Más allá de las infecciones, existen otras enfermedades que pueden causar petequias como la leucemia, la vasculitis o los estados de deficiencia de vitamina C o K. También pueden aparecer en casos de sepsis, trastornos relacionados con la coagulación de la sangre y disfunción plaquetaria, así como en los casos de alergias cutáneas y otros problemas en la piel como la dermatitis atópica.

En algunos casos particulares también pueden aparecer como consecuencia de un trauma, una lesión no accidental que puede dañar los capilares y vasos sanguíneos de una zona determinada del cuerpo. En estos casos, las petequias se localizan en la zona afectada y van desapareciendo a medida que la lesión se cura.

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¿Cómo actuar ante la aparición de petequias en los niños?

En la mayoría de los casos, las petequias no son motivo de preocupación. Por lo general, suelen desaparecer por sí solas con el paso de los días, a medida que la causa que la ha provocado se atenúa. Por ejemplo, si se deben a un esfuerzo prolongado, tienden a desaparecer cuando se deja de realizar ese esfuerzo y, si aparecen como efecto secundario a un fármaco, desaparecen cuando se suspende el tratamiento.

Sin embargo, no siempre ocurre así y hay ocasiones en las que hay que vigilarlas con detenimiento. Si las petequias crecen de tamaño, aumentan en número o comienzan a unirse en cuestión de minutos u horas será conveniente acudir cuanto antes al médico. También debe acudirse a urgencias si se acompañan de fiebre, un decaimiento importante, vómitos o tos.

En estos casos, el médico realizará el diagnóstico adecuado en cada caso, encontrando la causa que las provoca para comenzar a tratarla. Si se trata de una infección bacteriana, lo más probable es que el niño requiera un tratamiento antibiótico, pero si se trata de una infección viral u otra causa leve, se tratarán los síntomas de malestar, si los hubiera, y las petequias desaparecerán de manera paulatina con el paso de los días.

Si se sospecha de una enfermedad más seria, tras tratar los primeros síntomas, el médico seguramente prescribirá una serie de exámenes para diagnosticar el trastorno que se encuentra en la base. En estos casos, es probable que hasta que no se logre aliviar la enfermedad que la causa, las petequias no desaparezcan.

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