Si fuera tu hijo…

patera

Mientras en Europa las personas luchan por encontrar acuerdos sobre la gestión de la crisis migratoria, siguen muriendo personas en el mar Mediterráneo. Los bebés y los niños se mueren porque sus padres los ponen en las pateras desesperados por que encuentren una vida mejor, ¿qué padre o madre pondría a sus hijos en una patera si no fuese por culpa de la desesperación? Las mafias se aprovechan de esto.

Los adultos también mueren. Se dejan todos sus ahorros para encontrar esperanza en una patera que les llevará a la muerte, o en el mejor de los casos, les llevará a un país donde no les aceptarán, dónde nada les resultará fácil y en algunos casos, acabarán en la mendicidad.

Son personas que mueren en el mar

Normalmente suelen haber familias marroquíes y yemeníes a bordo de las pateras, aunque también llegan de otros lugares. Llegan personas vivas sí, pero también mueren muchas personas en el mar. Mueren adultos, mueren niños y mueren bebés. Los niños y los bebés son las víctimas de un mundo corrupto, son almas inocentes que se mueren en el mar porque los adultos los ponen en esas pateras. Muchas de las personas que suben no saben nadar.

Los testigos en las playas ven como hombres en la orilla sacan cuerpos de personas adultas, pero también de niños y bebés… cuerpos sin vida que el mar se ha tragado porque otras personas sin escrúpulos y por dinero, les pusieron en una patera… una embarcación de madera donde les dejaron a su suerte ante la desesperación que provoca la situación y las aguas del inmenso mar. Y mueren, mueren después de esperar mucho tiempo en el agua, con la esperanza de recibir ayuda… una ayuda que no llega y que a causa de eso, se mueren, se ahogan.

Niño patera

Se ahogan personas, con sueños, con esperanza, con sentimientos, con inocencia… ¿Y si fuese tu hijo el que muere ahogado en ese mar por la desesperación de buscar una vida mejor? No es fácil responder a esa pregunta sin lágrimas en el rostro.

Si fuera tu hijo…

Queremos compartir contigo un poema de Sergio Guttilla, que lo dedicó a los 100 muertos en el mar ahogados por culpa de que se quedaron a la espera de que un barco fuese a salvarlos. Nadie fue a ayudarles y a causa de esto murieron más de un centenar de personas: mujeres, hombres, niños y bebés… todos con nombres y apellidos, con una historia en su vida.

Si fuese tu hijo
Llenarías el mar de barcos
De cualquier bandera.

Querrías que todos juntos,
Por millones,
Hiciesen de puente
Para hacerle pasar.

Muy atento,
Jamás le dejarías solo.
Harías sombra
Para que sus ojos no se quemen,
Le cubrirías
Para que no se moje
Ni le salpique el agua salada.

Si fuese tu hijo, te tirarías al mar,
Matarías al pescador que no presta su barco,
Gritarías pidiendo ayuda,
A las puertas de los Gobiernos que se cierran
Para reivindicar la vida.

Si fuese tu hijo, hoy estarías de luto,
Odiarías al mundo, odiarías los puertos.
Llenos de esos barcos inmóviles
Odiarías a los que los mantienen inaccesibles y lejos
De quienes, mientras tanto,
sustituyen los gritos por el sabor del agua del mar.

Si fuese tu hijo, los llamarías
Villanos inhumanos, porque lo son.
Deberían detenerte, retenerte, bloquearte,
Te gustaría partirles la cara,
Ahogarles a todos en el mismo mar.

Pero no te preocupes en tu cálido hogar.
No es tu hijo, no es tu hijo.
Puedes dormir tranquilo
Y sobre todo sereno.
No es tu hijo.

Sólo es un hijo de la Humanidad perdida,
De la Humanidad sucia que ni siquiera hace ruido.

No es tu hijo, no es tu hijo.
Duerme tranquilo, por supuesto
No es el tuyo.

Sergio Guttilla
2018

(Imagen y traducción de Bienvenidos Refugiados)

Después de leer este poema de Sergio Guttilla, si tienes hijos y corazón, habrás acabado el último verso con lágrimas en los ojos, o al menos, con un nudo en el estómago.

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