¿El niño con TDAH actúa con mala intención?

Un niño con TDAH es simplemente eso: un niño. Sin malas intenciones.

Muchas personas relacionan el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad con la mala educación. Piensan que el niño responde abruptamente, muestra conductas agresivas o no espera su turno simplemente porque no se le ha enseñado a comportarse. Otros van un paso más allá y piensan que estas conductas son intencionadas, que el niño las hace a propósito, para molestar a los padres o maestros. Sin embargo, es importante ser conscientes de que el TDAH es un trastorno neurobiológico y una de sus principales características es precisamente la dificultad para inhibir ciertos comportamientos de manera voluntaria.

¿Qué significa esto? Que los niños con TDAH no actúan con mala intención y que siempre no tienen la intención de llevar la contraria o exhibir comportamientos rebeldes sino que es una consecuencia de su alteración. Es decir, estos niños no se comportan así porque quieren sino porque no pueden responder de forma diferente. De hecho, en muchos casos es el propio niño quien sufre las consecuencias más graves de las conductas disruptivas.

Los fundamentos neurobioquímicos y sociales del comportamiento hiperactivo

El TDAH es un trastorno que se caracteriza por una alteración marcada en el autocontrol; o sea, en la capacidad para gestionar de manera consciente y voluntaria la conducta. Esto se debe a que en este trastorno se encuentran afectados fundamentalmente dos mecanismos cerebrales: los lóbulos frontales encargados de regular la conducta de forma consciente y el Sistema Activador Reticular, que activa el sistema autónomo y las neuronas corticales responsables de regular la respuesta fisiológica y conductual.

El niño con TDAH NO actúa con mala intención

Por eso, es frecuente que el niño con TDAH manifieste impulsividad, tenga dificultades para controlar sus emociones y comportamientos, no pueda concentrar la atención durante largos periodos de tiempo y presente un movimiento excesivo e incontrolable. Estas manifestaciones son el resultado de un Sistema Activador Reticular infraactivado o de una pequeña lesión en el área frontal, problemas que impiden regular de manera consciente la conducta.

Además, otra de las consecuencias de las alteraciones a nivel frontal o en la activación del sistema autónomo son los cambios endocrinos y las secreciones hormonales. En práctica, estas disfunciones disponen al niño a dar una respuesta impulsiva, sin meditar demasiado. De hecho, en diversos estudios se han hallado niveles elevados de adrenalina y noradrenalina en sangre, minutos antes y después de que el niño con TDAH manifestase las conductas disruptivas.

Todo esto implica que el más mínimo estímulo es capaz de activar determinadas respuestas, las cuales no están mediatizadas por los sistemas cerebrales que utilizamos normalmente para reflexionar y evaluar las consecuencias de las acciones.

A esto se le añade además el componente genético y hereditario de primer grado que suele afectar a los niños con TDAH. De hecho, se ha comprobado que existe una predisposición a manifestar los síntomas hiperactivos en los niños cuyos padres han tenido caracteres fuertes, impulsivos y con poca tolerancia a la frustración. Asimismo, el riesgo aumenta cuando existe un entorno poco acogedor o desestructurado asociado a factores de inestabilidad emocional, separaciones y divorcios, cambios imprevistos o traumas.

Obviamente, un niño que ya tiene una predisposición hereditaria y genética al TDAH y que vive en un entorno familiar inestable y desorganizado, tendrá mayores probabilidades de desarrollar conductas disruptivas.

En estos casos no solo se trata de una energía desbordante de fácil activación sino también de condiciones psicosociales que agudizan el trastorno y hacen que el comportamiento sea cada vez más impulsivo y rebelde.

Afortunadamente, en la mayoría de los casos estos problemas tienen solución pues aunque el TDAH no se puede curar por completo, se puede lograr una remisión de los síntomas con el tratamiento farmacológico adecuado combinado con una psicoterapia infantil y familiar.

3 comentarios sobre “¿El niño con TDAH actúa con mala intención?

  1. Malka Padilla Martinez dice:

    Muy buen documento. Tengo un niño de 7 años, con ese diagnostico y ha sido de gran ayuda la lectura. El esta medicado con el metilfenidato y parece apropiado conversar con su neuropediatra acerca del uso del risperidona; ya que el metilfenidato le quita el apetito y el niño ha bajado considerablemente de peso.

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